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Cotidianeidad Trascendental

De alguna manera me desperté y estaba junto a mi, mirándome fijo y pidiéndome a gritos que escuche…

Poco a poco esa distancia que se con-forma, como dándonos a entender algo y, que de alguna manera resulta incomprensible, se tornó inolvidable.
Y la distancia finalmente se hace su lugar, quedando así, ligeramente “separada”(?) de la situación.

Las llamas, marcando un tiempo ya casi inaudito, siguen ahí marcando nuestra vida, o por lo menos siendo.
Me veo (de alguna manera lo logro) y nuevamente pienso en la distancia, en la nubosidad, en la confusión y en aquel espejo que no deja de mirarme.

Finalmente la ironía llega sonriendo, dándonos a entender lo que no queríamos entender, aquello que nos molestaba, lo que hace que no puedas entenderte.

Sea como sea ibas a verlo y tu vida inútil… continuará.

Sin disculpas, pero volviendo (o llegando?) de una extraña manera al mismo lugar del que partimos. Siempre lo supiste, pero querías hacer de cuenta que.

Y todo esto, me hace pensar (o recordar?) a aquel pequeño perro, mordiéndose la cola.

One Comment

  1. Mechii
    5:36 pm on Julio 2nd, 2006

    venia “entendible” y coherente hasta que bardeaste con el perro que se come la cola….